C.
miércoles, 2 de septiembre de 2020
domingo, 30 de agosto de 2020
Tratar con delicadeza
soy una criatura
apegada en cierta medida a su dolor
tengo una colección de errores
como recuerditos de los viajes
una palabra una negativa algún silencio
por insignificante que sea
quizá
trae uno a la mente
y lloro
porque me acuerdo que una vez
que otra vez
me rompí
no ahora
pero el pasado es un fantasma de costumbre
se anuncia
viene a comer a esta casa
también
y es una voluntad
por insignificante que sea
la que me trae
de nuevo
a lavar su plato triste
a agradecer
lo flexible del agua
la razón cristalina
susurrando
en lo que desconozco
C.
Agüita interna
brotá
llevé
lavá
haceme florecer de la ceniza
de lo carbonizado
de lo yermo
mojame este dolor con tu ternura de gota
limpiame el miedo con tu sabia persistencia transparente
con tu lucidez de estrella
permitiendo
un tubérculo un fruto una hoja fresca
idea sagrada de abundancia líquida
alimento esencial
saliva todopoderosa
besando el mundo
C.
viernes, 14 de agosto de 2020
Mover el barco a favor de la corriente
la primera vez que lo sentí me impresionó
¿percibía las vibraciones de la tierra en las plantas de mis pies?
pensé que era un pequeño sismo
pero consulté con otres y nadie estaba experimentando aquello
todo el día aconteció así
recibiendo unas descargas en los pies calzados
que se detenían en la casa en la sala de un museo en la vereda
honestamente me asusté
me pregunté si no me estaba volviendo loca
no conocía esta posibilidad
no me habían enseñado
me resultaba inclasificable
de pronto me sentía unida a la tierra
a algo más grade y más allá de mi figura
sorpresivamente
han pasado unos años de ese primer destello
de ese momento maravilloso
en que alguna de mis rigideces se hizo grieta
y percibí
lo que me hace hermana del viento y de árbol
del agua universal
era la vida
su movimiento en mí
la danza de la luz sosteniendo las formas
con sus redes finísimas
C.
martes, 4 de agosto de 2020
me gustaba sentir en el corazón y en la mente
esa experiencia de calor brillante
que asociaba a dios
no sabía lo que era una monja en realidad
pero me conmovía lo sagrado
después me olvidé
y entregué mis ojos para el mundo
y el corazón habló
también
como a la niña
y dejó que las plantas y el río
la urdimbre y la tierra
la luna
sembraran sabiamente
y un perro limpiara la aspereza
lo mismo que el agua bajando en la canilla
de una casa difuminada por el sol
C.