sábado, 2 de febrero de 2013
Los ojos nuevos de un niño azul
Hubo una vez un niño azul, tan azul como el cielo, que tenía un miedo tan grande, tan grande como una montaña.
Como tenía tanto pero tanto miedo sólo veía niños grises y, entonces, le entraban ganas de ponerse chiquitito como un maní, o desaparecía inmediatamente.
Nunca jugaba los juegos de los niños grises, que se movían de acá para allá perseguidos por el viejito, haciendo carreritas, cambiando figuritas o corriendo de a varios detrás de una pelota. Él era azul y se sentía sólo y triste.
Pero un día vino una lluvia gorda y tibia como muchas esponjas de bañarse.
La lluvia caía despacio, porque no tenía peso, y bajaba haciendo firuletes, refregando suavecito las hojas de los árboles, las plumas de los pájaros, lo triste de las calles... Y también le rozaba el cuerpo y le hacía cosquillas.
Le vinieron de pronto muchas ganas de reírse y pudo ver, con sus ojos lavados por la lluvia, cómo nacía un sol reteque alegre y pecoso.
Entonces los niños dejaron de ser grises, porque el niño azul los miraba con ojos de lluvia.
Por aquí había un niño verde, tan verde como el pasto, jugando a la escondida con un niño rojo como el fuego, y por allá un niño amarillo como el sol andaba en bicicleta. Cerquita un par de niños azules, como el cielo y como él, cambiaban figuritas con dos niños naranjas.
El día era todo un arcoíris.
Entonces el niño azul quiso jugar con ellos. Estaba cansado de tener un miedo tan grande, tan grande, como una montaña, o de hacerse chiquitito como un maní, o desaparecer tan de repente.
Y se metió de prepo a cambiar sus figuritas y después anduvo en bici, y jugó hasta cansarse a la escondida. Y nunca más tuvo miedo, porque aprendió que no estaba solo.
Que en su mundo había niños de todos los colores y juegos de todos los colores.
Y que él era un niño azul, tan azul como el cielo, y nada, pero nada, le impedía ser feliz.
C.
jueves, 31 de enero de 2013
Muelas y juicios
ayer leí en un diccionario de enfermedades
homeopático por cierto
que la dolencia en los dientes significa
una incapacidad para morder la realidad
para asimilar el mundo en que vivimos
yo tengo que sacarme la muela izquierda de juicio
la de abajo
no se desarrolló de buena forma
y tan enorme como fue creció acostada
no me sorprende nada de todo esto
la muela de juicio y no cualquiera
la muela izquierda de abajo haciendo estragos
entre las otras caries de mis dientes
que según el diccionario de dolencias
es no asumir total la realidad
pero yo salgo de casa y a dos cuadras
adolfo duerme en la vereda cada día
y hay otros hombres y mujeres en la calle
de los que ni siquiera sé sus nombres
y duermen en mi barrio fríos solos
si alguien pudiera entonces que me explique
cómo se digiere esto cómo se ama
cómo se vive más sano en este mundo
para no tener más caries
digo yo
que por supuesto es lo único
que importa
C.
lunes, 28 de enero de 2013
En vos confío
a chaco
hace tiempo que escribo y no comentan
nadie se expide en contra ni a favor
ni siquiera me leen mis hermanas
así que vuelvo a mirar las estadísticas
y pienso que sí que hay gente que entra
por equivocación o por sorpresa
buscando alguna imagen que colgué
por suerte en la villa hay un amigo
un amigo poeta de los buenos
que me espera con los mates o un vinito
y en la ronda un poema invita a otro
y otro a una canción y otro a la magia
de la luna villera
o el cielito carrero de los niños
y ese es el triunfo el nuestro el que más vale
sincero sencillo callejero
en el margen y al margen está el pueblo
en el margen y al margen
la poesía
C.
hace tiempo que escribo y no comentan
nadie se expide en contra ni a favor
ni siquiera me leen mis hermanas
así que vuelvo a mirar las estadísticas
y pienso que sí que hay gente que entra
por equivocación o por sorpresa
buscando alguna imagen que colgué
por suerte en la villa hay un amigo
un amigo poeta de los buenos
que me espera con los mates o un vinito
y en la ronda un poema invita a otro
y otro a una canción y otro a la magia
de la luna villera
o el cielito carrero de los niños
y ese es el triunfo el nuestro el que más vale
sincero sencillo callejero
en el margen y al margen está el pueblo
en el margen y al margen
la poesía
C.
Acá ya no se fía
soy la tierra que piso
el nombre que me dieron
la sangre en las venas
pago con mi andar cada pisada
cada sueño en punta
de mi pacha madre
ando por acá poniendo el cuerpo
con mi nada y mis todos mano a mano
es cierto que el infierno me conoce
que me lavo la cara a tanto llanto
que no sé con qué hueso sostenerme
pero me sé parada y más
carajo
sin hacerle daño al viento ni a los hombres
amando con la entraña y el pescuezo
erótica rebelde dulce y niña
no me aterra la soledad me aterra
dejarle el alma a un perdido
que se olvide de regarme
la esperanza
C.
el nombre que me dieron
la sangre en las venas
pago con mi andar cada pisada
cada sueño en punta
de mi pacha madre
ando por acá poniendo el cuerpo
con mi nada y mis todos mano a mano
es cierto que el infierno me conoce
que me lavo la cara a tanto llanto
que no sé con qué hueso sostenerme
pero me sé parada y más
carajo
sin hacerle daño al viento ni a los hombres
amando con la entraña y el pescuezo
erótica rebelde dulce y niña
no me aterra la soledad me aterra
dejarle el alma a un perdido
que se olvide de regarme
la esperanza
C.
Amores simples
se llama lucero
y no fui yo quién le dio nombre
era cuestión de oírle el cuerpo
tampoco fui la que encontró
llegó hasta mí
persiguiendo la luz de una linterna
comiendosé la luz de la linterna
con el hocico apretado contra el suelo
y un salto allá y un salto allá
para mascar destellos candelitas
entonces le dimos un trozo de jamón y no
un pedazo de pan y no
vivía de la luz únicamente
fenómeno extraño entre los perros
los días que nos vimos aprendió a desnudarme
una manía suya con mi malla
y a besarme la oreja
y a acostarse a mi lado
a jugar como un niño en vacaciones
no lo llamaba yo
pa ver si por ahí encontraba alguien
que le diera el lugarcito que no puedo
de todos modos se quedó hasta que me fui
al otro día llamé pa preguntar
y me dijeron que lucero
se había ido al rato que partí
ahora dudo de quién cuidaba a quién
lo vieron en el río por la tarde
saltando bajo el sol como una rana
persiguiendo también
las mariposas
C.
y no fui yo quién le dio nombre
era cuestión de oírle el cuerpo
tampoco fui la que encontró
llegó hasta mí
persiguiendo la luz de una linterna
comiendosé la luz de la linterna
con el hocico apretado contra el suelo
y un salto allá y un salto allá
para mascar destellos candelitas
entonces le dimos un trozo de jamón y no
un pedazo de pan y no
vivía de la luz únicamente
fenómeno extraño entre los perros
los días que nos vimos aprendió a desnudarme
una manía suya con mi malla
y a besarme la oreja
y a acostarse a mi lado
a jugar como un niño en vacaciones
no lo llamaba yo
pa ver si por ahí encontraba alguien
que le diera el lugarcito que no puedo
de todos modos se quedó hasta que me fui
al otro día llamé pa preguntar
y me dijeron que lucero
se había ido al rato que partí
ahora dudo de quién cuidaba a quién
lo vieron en el río por la tarde
saltando bajo el sol como una rana
persiguiendo también
las mariposas
C.
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