miércoles, 15 de febrero de 2012

Salar de santiago

no hay nada
dos casas sólo y la sal inmensa
las tumbas de los hijos y sus hijos...
no hubo nadie más para morirse
en medio de la sal
de la santa blancura incandescente
sin la flor ni las visitas ni los llantos
la tierra blanca
las cruces blancas
las nubes blancas
la blanca soledad y el abandono
la todo
la belleza
blanca
     blanca

C.

Y me vienen unas hermosas ganas de reirme

                                       a don gato

te posee la música y te sale un mundo inmenso por las manos
y por la boca la luz y el torbellino
y se aluna la noche y se entibia la tarde
y te nacen hermanas y compadres
y cajones y quenas y pezuñas
se despiertan con vos al movimiento
encienden sus acordes y disturbios
que no hay pacha que duerma si tocás
ni pan más alegre ni misa de cuerpos
ni mística ni sueños ni futuro...
poseido en esas cuerdas de guitarra
brota a mares tu inocencia por los ojos
y nos abre su ritual
                     la maravilla.

C.

martes, 3 de enero de 2012

Andando

























voy a tu encuentro con las manos sucias
con el hambre indiscreto de un amor paciente
con el miedo y la duda hasta el cogote
con la sonsa alegría cotidiana
y los colores de inocencia que resguardo
de los monstruos pasados y nacientes
voy a tu encuentro con la mujer contraria
y la mujer más dulce al mismo tiempo
habitando mi cuerpo sin negarse
y acepto lo que pongas en la mesa
un pan calentito
un rostro cansado
un beso una noche
palabras de menos
la flor que se abre
el sueño las broncas
tu cuerpo en mi cuerpo
un día
         me basta

C.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Mis últimas palabras para vos

                               a Jorge


callate de una vez
escuchame los puños del silencio
que te tuerzan a golpes el machismo
y ese impulso de mierda
que destila soberbia a lo grosero
y te despejen los dientes cariñito
a ver si te cerrás la boca enferma
que repite perversas distorciones
como un disco rayado vuelta y vuelta
guardate la saliva y el aliento
no te gastes mentiras sin goyete
creerte no me importa ni en las uñas
el desprecio es lo único que amaso
y no avives en eso tu esperanza
que en un rato lo mato y queda
                                             nada

C.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Florecida

a Euge


ella me regaló una flor
con la noche prendida en cada pétalo
y un pañuelito de brisa
y serpentinas bailantes para el cuello
fue una tarde cualquiera
la miré sorprendida
me dio una carta soleada que recogía simpleza
y me volví tan campante
y me sentí tan bonita
porque ella vino tan niña con pañuelitos y flores
a desteñir la tristeza de un silbido
y darme la luz
                  sobre la frente.

C.