la fe que no te tuvieron
fue puliendo un cauce en los ríos de tu corazón
como una pequeña gota tras otra pequeña gota tras otra pequeña gota tras otra pequeña gota tras otra pequeña gota tras otra pequeña gota sobre la tierra
en el tiempo pausado e invisible
hay un agua de vos
que tomó ese cauce equivocado
y equivocada corre en su desvío
perdiéndose
alejada del brillo de tu corazón
podríamos plantar árboles en su curso
invitar la sed de los pájaros
criar mojarritas
decorar con piedritas de colores
dar lugar al nado de los niños
salpicar flores silvestres
a ver qué pasa
sin anular el cauce ni la herida
llenándola de luces
C.
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