prefiero parecer tonta
y no darme cuenta del insulto
y desconfiar del miedo y de la norma
y saludar alegre
y cultivar geranios
de colores
y dedicarme a ver cómo el sol brilla en una tarde de sol
y cómo se siente en la piel la brisa cuando hay brisa
y cómo sabe el envión del pedaleo
y todo así
y todo adentro
como aprendiendo paz
y risa
y pensar que he sido triste
y pensar que he sido boba
más boba
antes
cuando me preocupaba tanta cosa
cuando creía saber cómo era el mundo
y cómo debía actuar cada persona
sin siquiera sospechar
que en todo caso
era yo una perra
silvestre
callejera
mordiéndose la cola
C.
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