como el timbre que tocó algún niñe
y salió corriendo
así me llama el corazón
me invita a salir de la espesura
a abrir la puerta y ver
a simple vista
nada
y un poco más atenta
el eco de una risa cristalina
un rumor ligero luminoso
alguien que juega hoy
con la inocencia intacta
reluciente
escondida del miedo
llamando
llamando
como llama la vida
sin vergüenza
bellísima
amorosa
burlando la solemnidad de la sordera
C.